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“Filosofía de la cereza”

Filosofía de la Cereza:

 

A algunas personas, el hecho de que le digan que piensen en cerezas, les conduce a pensar en algo erótico, o incluso perverso, por qué no decirlo…

 

Pero como hemos podido ya observar, cada persona, cada mente es un mundo, lugar en el que a veces existe un pequeño hueco para pensamientos filosóficos… 

Hace poco, me propusieron una especie de juego, que al principio parecía más un test psicotécnico o algo parecido, y  al final acabó siendo una simple paranoia que te hace pasar un buen rato, y además, te hace pensar. Una de las cuestiones era que dijera lo primero que se me ocurría acerca de las cerezas. Tras reflexionar unos segundos, y sabiendo que estaba en juego mi reputación como “ pequeña filósofa en ratos libres”, pues procedí a exponer mi razonamiento:

 

Las cerezas vienen unidas por naturaleza; ya en el árbol nos encontramos un ramillete de cerezas que penden de una rama. Cuando el recolector las recoge, puede pasar varias cosas. Si las recoge con cuidado y esmero, lo más probable es que esas cerezas sigan unidas, aunque ya separadas del árbol; pero si por el contrario, las recoge de forma brusca, lo más probable es que se separen, e incluso que alguna salga malparada, y su destino no sea el escaparate de una frutería, formando parte del arcoiris de color de susodicho establecimiento, sino una bolsa de basura, o su degradación en el suelo…

 

Existe un paralelismo entre las cerezas y las personas.

 

Hace muchos inviernos, ya decía Platón que la persona, el ser humano necesitaba a la sociedad para vivir. Y yo en esto le doy la razón a tal sabio. Un ser humano no sería tal si no estuviera rodeado por la sociedad a lo largo de su vida. Pero la cuestión es que nos encontramos en una especie de círculo vicioso ya que el ser humano no podría vivir sin la sociedad, pero ésta, a cambio, le hace pagar un precio muy caro: su degradación.

Las personas se degradan unas a otras, a veces queriendo, otras veces, haciendo como si no quiere la cosa…

 

A las cerezas les ocurre lo mismo. Por naturaleza vienen unidas, es lo que les hace ser especiales, particulares, llamar la atención. Si le dices a un niño pequeño que te dibuje la fruta “cereza”, lo más seguro es que dibuje dos cerezas. Pero por qué. Porque existe una necesidad de no sentirse solo, ni de que otros se sientan solos, pero al final, acaban separándose, el ser humano las separa, porque es su destino, igual que nuestro destino es vivir en sociedad, y que las sociedad nos degrade, pero a algunos les degrada más que a otros.

 

Si tratas con delicadeza, si te tratan con delicadeza, es probable que la vida te regale tu otra cereza, que te acompañará hasta que alguien o algo rompa ese hechizo.

Si por el contrario tienes la mala suerte de encontrarte por el camino un mal recolector, puedes encomendarte al más poderoso santo que…

 

Así pues, ahí queda reflejada mi “Filosofía de la cereza”, paranoica para muchos, seguro, y no pretendo que les guste a nadie, pues se puede decir, que “soy una cereza independiente”

 

 

 

Granada

Vistas desde el HotelUna vista al cielo

Diamela

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Sin título

Como un ave nómada que regresa
a su nido raído y deshecho
que descansa todavía en el mismo
ciprés, donde el camino frondoso
muere,

 

vuelvo a la orilla del río esta tarde,

recostada en un respaldo de conchas
observando -como un águila a su
mochuelo mientras alza el vuelo-,

el añorado reflejo del sol en

el crepúsculo.

 

Escucho un llanto roto a mis espaldas
y despierto y me doy cuenta de que
aún no he descubierto qué hay tras
el horizonte.

 

Yurena Domínguez

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