Hoy ha comenzado el curso para algunos universitarios y con ello, todo lo que conlleva. Se ha vuelto a repetir, como todos los años, la típica imagen del primer día de curso. Besos, nuevas noticias – como la de una boda para el año que viene-, nervios por empezar, gente mirando los paneles de anuncios a ver en qué grupo de prácticas estaba, abrazos, risas nerviosas, anécdotas, felicitaciones, recordar viejos tiempos juntos, colas en conserjería para pedir la llave de la taquilla – yo ya la tengo-.
Y nada más. Al principio me daba un poco de pena empezar hoy las clases pues mucha gente comienza la semana que viene, pero sin embargo, en el fondo, tenía ganas ya de ver y hablar con mucha gente. En fin, comienza el largo curso, los seminarios, salir de prácticas a las nueve, hacer plantillas, recibir a pacientes… Todo un año por aprender y por disfrutar de las nuevas experiencias.
Casi todos han empezado, menos nosotros, que lo hacemos el 29. Es lo que tiene que tu facultad esté en el fin del mundo: que todo llega con retraso. Todo todo.
Espero que tengas un gran año lleno de alegrías y buenos momentos. Y que disfrutes mucho en esa boda. Porque ya sabemos todos que una boda siempre es motivo de celebración, sobre todo por el banquete (¿redundancia?).