“A veces, asuntos banales ocupan nuestra mente; a veces, sin apenas darnos cuenta, reaparecen como aquel reflejo brillante que parecía perdido en tus ojos.
Duerme tranquilo amigo y sé consciente y fuerte y erige orgulloso tu figura y observa aquello que serás y descansa luego a esperar que el nogal dé sus frutos, y entonces, sólo entonces, estarás preparado para lo que acontezca.”
A veces hacemos reflexiones “a lo loco” como se podría decir. La mayoría de las veces estas reflexiones no nos llevan a ningún puerto, y mueren ahogadas en ellas mismas. Pero en cambio, hay veces en las que aquellas reflexiones que al principio no tienen ni pies ni cabeza, van adquiriendo forma y al final acaban mostrando la solución a aquel problema al que tantas vueltas le hemos dado. La paciencia, el interés y el paso del tiempo, acaban siendo nuestros mejores aliados.